Mi abuela cosía con al radio puesta.
Yo llegaba del colegio y según tiraba la cartera sobre el sillón el alboroto del receptor y la cara de mi abuela indicó que algo raro ocurria.
Luego un "niños ... a vuestro cuarto".
Llegaron mis padres sobresaltados. Subían y bajaban vecinos. Anocheció. Había poca gente en la calle.
Era una de las épocas ne las que viví en Madrid, el edificio daba a la carretera que iba a Prado del Rey y el barrio estaba rodeado de cuarteles. De repente pasaron unos tanques hacia la entonces central de TVE. No eran muchos, quizá solo un par, pero su ruido todavia resuena en mis oídos.
Luego un "niños ... a la cama".
Recuerdo entre sueños ver como a oscuras mi padre estaba de pie encima de mi cama mirando por la ventana de mi cuarto con unos prismáticos hacia Prado del Rey. Parecía uno de esos héroes de las películas de Guerra iluminado por el reflejo de las farolas de la calle.
Ya por la mañana, pese a que todavía había preocupación, note menos que por la noche.
Mi padre había ido a trabajar y nosotros nos encaminabamos al colegio, como siempre.
Ya en clase, el profesor me pidió los deberes que yo no había hecho.
- "es que con todo el lío de anoche..." balbuceé.
-"¿ha faltado pan hoy a la mañana en la tienda? Pues tu tendrías que haber hecho los deberes igual que el pan el panadero, con lío o sin lío". Pese a sus palabras el maestro no parecía enfadado.
A partir de ahí, poco a poco, mi memoria fue llenándose de iconos: las imágenes de TV, las fotos de los asaltantes en los periódicos, el mensaje del Rey,...
Pero, para mi, el icono de la noche del 23F será siempre la imagen de mi padre, de pie en mi cama, mirando con los prismaticos por la ventana.